¿Cuál es el objetivo de este blog?

Versión abreviada

El objetivo de este blog no es soslayar los acontecimientos negativos que ocurren cada día en el mundo, sino rescatar cierta esperanza hacia el ser humano a través de determinados actos cotidianos. En estas noticias se muestran conductas de personas, unas anónimas y otras con relevancia social, que nos recuerdan que a menudo todos podemos elegir entre lo mediocre y lo que nos hace sentir parte de una humanidad más evolucionada. Al fin y al cabo, la mayoría de estas conductas dependen de un puñado de valores y del grado de coherencia personal.

Versión extendida

Existe hoy en día una tendencia entre un sector de ciudadanos que pretende camuflar la falta de ética y de sensibilidad a través de una neopedagogía enrevesada, que promueve aspectos como fortalecerse a través de las agresiones sistemáticas, aprender que si abusan de ti de cualquier manera es porque de alguna forma lo has permitido, aprender el buen gusto y los valores a partir de la decadencia ética y estética, de la denigración propia o de otras personas, en definitiva, plantear el reverso de los valores que se consideran antiguos como forma de darle la vuelta a la tortilla, como ideal de modernidad y como forma de alcanzar objetivos. Y como los valores no acaban de actualizarse en la vida pública (tampoco mucho en la privada, que a veces se delega en las instituciones educativas) al margen del ámbito de lo religioso, del cual muchos huimos, está resultando especialmente fácil para algunos captar a personas que necesitan una sensación de pertenencia y unos valores compartidos. No a mí, yo huyo de estos grupos.

Cuando alguien se ve señalado en su incitación a la degradación moral a través de la actividad pedagógica, comercial, artística…etc. como forma de justificarse, expresa que en realidad se trataba de un engaño didáctico, de una parodia, pero que nadie se había dado cuenta (un buen ejemplo). Que pretendía que la gente aprendiera con la lógica inversa (aunque anteriormente haya vendido su propuesta como algo elevadísimo o costoso materialmente). Pongo por ejemplo el libro de un autor español que tras realizar en internet con ayuda de otros conductas muy poco éticas en los últimos años, escribió un libro inspirándose en ello. Un libro que al parecer, no recibió muy buenas críticas, ¡Ah! pero hubo un crítico, al parecer, más elevado que el resto de los mortales que en un periódico afín abrió los ojos a los lectores señalándoles que intuía que el libro tan sólo pretendía ser una parodia (me pregunto cúantos habían captado el componente ejemplarizante).

¿Otro ejemplo?. Escucho hoy en el informativo de la Sexta que la película Showgirls, que en su día tuvo un gran éxito aunque no llegó a estrenarse en el cine, reconocen que es una basura cinematográfica, pero actualmente algunos la consideran una película de culto. Dicen que  se han dado cuenta de que su valor radica en lo mala película que es, que no había que tomarla en serio en aquel momento. Ensalzan a los avispados que se dieron cuenta de que había que entenderla como lo que era, la exaltación de la cutrez. ¿Entendéis a qué me refiero?. Defienden alabar lo más mediocre tan solo porque sabemos que lo es. Sería más o menos, como querer inflarse a  comer hamburguesas gigantes con doble ración de pepinillos para conseguir inscribirse en el libro Guinnes de los records. No estoy diciendo que no pueda uno/a comerse una hamburguesa cuando le dé la gana o ver una película de Serie B si le apetece, quiero incidir en el envoltorio ideológico que se utiliza, en la falsedad. ¿En cómo pretende justificar otro tipo de conductas…?.

Permitidme enlazar esta reflexión con otra que aparentemente no está relacionada. Cuando nos vimos inmersos en la crisis económica de los últimos años, se puso en evidencia que la causa de la misma no era  solamente un ciclo económico, hubo muchos comportamientos fraudulentos normalizados durante mucho tiempo, hubo estafas, hubo falta de regulación, hubo engaños institucionales bienintencionados, incluidos en las condiciones para la recuperación económica (empezando por el hecho de ser los ciudadanos quienes las tuvimos que asumir). Bien, pues en el terreno ideológico en mi opinión, está ocurriendo algo parecido, solo que en este tema cada uno/a tiene mucho más margen de maniobra (o debería tenerlo) para cuestionar, criticar y no aceptar determinados planteamientos .

Los guardianes del orden y de la tradición están donde han estado siempre: cerca del poder, intentando agarrar al sistema judicial por el pescuezo por activa (cargos políticos) o por pasiva (despojándole de recursos) y cerca de las mafias de guante blanco. Esto incluye a los conservadores y a los progresistas que se han alternado en el poder. Pero el desarrollo de grupos alternativos de contrapoder en los últimos tiempos está suponiendo un peligroso incremento de redes sectarias (¿y mafiosas?) de corte neocomunista, disfrazadas de otros matices ideológicos según su procedencia, que muchos aceptan porque son vendidas como una especie de redes ciudadanas de Resistencia. (¿Quién no quiere volver de manera romántica e idealizada a los tiempos de la Resistencia?). Me doy perfecta cuenta de que las intenciones de la mayoría de sus componentes son buenas, pero creedme, quien lo ha diseñado no lo es, es algo mucho más peligroso y muchos de sus componentes no controlan un pepino, son unos peleles.

La inmensa mayoría de los medios de comunicación está en manos de grandes empresas, de quien le da de comer a cada uno y de sus necesidades específicas de influencia ideológica (incluyendo al sector público que no es capaz de mantener su independencia) y no tengo claro quién está detrás de otros medios surgidos recientemente.

El problema de los medios no es sólo su falta de independencia. Existe un vaciado cultural que no afecta sólo a la financiación de los artistas, y que es sospechoso. Y hablo tanto de las cadenas públicas como de las privadas. Nunca el mundo televisivo había sido un erial cultural tan evidente como lo es ahora. Ni hay música, ni apenas programas culturales,  ni tertulias con figuras intelectuales que merezcan la pena (alguna entrevista interesante hay de vez en cuando, pero son breves y excepcionales). Sobre todo hay series, informativos con tertulianos omnipresentes, debates políticos, interminables programas de telerrealidad y de despellejamiento de famosos, deportes, refritos de programas nostálgicos de música y humoristas añejos, reposiciones de programas humorísticos recientes, películas y documentales.Hay algún oasis cultural en la 2ª cadena pública, pero en general, es bastante lamentable.

Por otra parte, desde hace unos pocos años existe una retroalimentación perversa entre las tertulias políticas y la puesta en escena política (ya que la actividad política se ha convertido en gran parte en eso).

Teniendo todo esto en cuenta, si como parece, los ciudadanos son tan fácilmente manipulables, tanto por el poder tradicional, como por el alternativo a través de los medios y de  movimientos alternativos ¿qué espacio nos queda al resto de los ciudadanos?. Me refiero a lo que seguimos pensando y no pretendemos irnos a vivir a un pueblo perdido.

No dejéis de analizar todo lo que ocurre, aunque os equivoquéis.

¿Qué es lo que NO pretende ser este blog?

NO pretende ser una exaltación de la psicología positiva. Si hablamos de prevención en psicología, si hablamos de resiliencia, me parece algo adecuado, útil, pero si hablamos de insistir en que la gente sea feliz en cualquier circunstancia, no lo comparto.

NO pretende compartir mensajes superficiales de felicidad, del estilo de esta marca. Me parecen un ejercicio de superficialidad:

Captura de pantalla (1057)